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viernes, 28 de noviembre de 2008

Pájaros


Uno de los mayores placeres de vivir en esta ciudad son los atardeceres. Cualquiera que haya pasado uno en algún parque del centro de la ciudad, o haya caminado sobre la avenida Itzaes a las 6 de la tarde sabe de lo que hablo. A esa hora los pájaros regresan a sus nidos dispuestos a descansar, al igual que miles de yucatecos que están saliendo del trabajo y van camino a casa, es la hora pico, el tráfico está a todo lo que da. El ruido de los pájaros es espectacular, es música, al menos lo es para una romántica como yo.

Cuando tenía 13 años tomé un curso de computación en el centro, por lo que de lunes a jueves al salir de mi clase, esperaba el camión que llevaría de vuelta a casa, en el parque de San Juan, entre pájaros y palomas el panorama visual que se me ofreció cada tarde y durante más de un año me resulta inolvidable. Inolvidables también las 3 ocasiones en que fui "bendecida" con un "regalito" de las palomas, pero eso mejor lo dejo para el anecdotario.

Todos deberían tener la oportunidad de disfrutar de estos asomos de belleza que tiene la naturaleza entre tanta estructura cuadrada y gris. Estoy segura que en cada ciudad del mundo existen situaciones que debido a la cotidianidad se nos han hecho invisibles, pero si abrimos bien nuestros sentidos descubriremos cosas maravillosas.

miércoles, 27 de junio de 2007

Ratas


Estoy que me lleva la... Hoy me robaron el celular, yo siempre dije "a mi no me va a pasar" y me pasó ¡crap!. Odio a los malditos ladrones, lo único bueno es que a lo mejor nadie se los va a comprar porque ya estaba fallando, es un Alcatel al que sólo le cabían 2.5 megas y además no tenía crédito ¡já!

A mi vecino (Don Javi) le pasó lo mismo hace unos días y de la misma manera que a mí. Al parecer el modus operandi de estos naquitos es meterse entre las personas cuando hay un amontonamiento, uno de ellos se pone enfrente y bloquea el paso, mientras buscas por donde pasar hay otro atrás sacándole jugo a tus cosas, bulto, o lo que sea que puedan ratear. Un poco después del amontonamiento recordé lo que le pasó a mi vecino y lo conecté con lo que me acababa de pasar, revisé mi bulto y mi celular había pasado a peores manos. La delincuencia ha llegado a Mérida señores.

En fin... ya tengo un pretexto para comprar un celular nuevo... aunque quién sabe cuando porque acabo de hacer un gasto fuerte. Pagué la "módica" cantidad de $1 100 pesucos por unas materias que voy a adelantar en Verano...